Pedro Sánchez ha anunciado que adelanta las elecciones, que serán el próximo 29 de noviembre. La convocatoria se enmarca en un contexto de fuertes movilizaciones en torno a la cuestión de la vivienda, que han generado una gran removilización del pueblo de izquierdas y de la clase trabajadora ante un problema estructural que se expresa de una forma cada vez más acuciante.
Estas movilizaciones han conseguido cambiar la conversación pública, en un contexto de auge internacional y estatal de la extrema derecha y la derecha radicalizada. El Gobierno interpreta que es un contexto más favorable para revalidarse en las urnas, planteando las elecciones como un plebiscito entre su proyecto progresista y el auge reaccionario.
Sin embargo, debemos ampliar el foco de la coyuntura. Las movilizaciones y las acampadas surgen a raíz de un problema que, durante ocho años de gobiernos de coalición entre PSOE y Podemos primero, y PSOE y Sumar después, han sido incapaces de abordar y solucionar. Ahora que el progresismo trata de mostrarse como el único garante de las soluciones a los problemas de la clase trabajadora, debemos reforzar la movilización, dándole un cariz unitario pero independiente, poniendo un programa propio encima de la mesa en torno a la huelga general. Necesitamos abordar la cuestión de la propiedad de los grandes fondos buitre y de los bancos, trabajar en torno a la idea de un parque de vivienda planificado bajo control social, exigiendo la bajada inmediata de los alquileres al 50 % y ligando el alquiler al 20 % del salario, topando así la capacidad de los rentistas. Mantener fuertes movilizaciones como las de educación, Palestina o las luchas por el salario en las empresas también es esencial. Lo decimos abiertamente: todas las conquistas sociales se han conquistado en base a la movilización y a la fuerza obrera; no debemos ni delegar ni confiar en los gobiernos capitalistas para ello.
Por ello, debemos mantener la hipótesis de la huelga general por la vivienda y trabajar por construirla. Una huelga unitaria, que inevitablemente tendrá un carácter híbrido: habrá sectores que la quieran instrumentalizar para legitimar las políticas fallidas del progresismo, pero es una gran oportunidad para que los sectores anticapitalistas trabajemos para extender nuestro programa y métodos de lucha. Sabemos que mucha gente trabajadora, preocupada por el auge de la extrema derecha, votará al progresismo como mal menor: debemos trabajar para generar estructuras de poder popular que nos permitan, gane quien gane, mantener y extender el ciclo de luchas, para así vislumbrar otros horizontes. En los grandes temas, la derecha prepara grandes ataques; el progresismo solo ofrece la continuidad de una política agotada, que no se enfrenta al capital y no supera un sistema cada vez más peligroso para la mayoría social.
Por eso, es más necesario que nunca mantener y extender la lucha abierta y la independencia política y, allí donde sea viable y posible, impulsar espacios políticos de ruptura capaces de hacer frente a la extrema derecha sin asumir compromisos con la gestión capitalista. Avanzar en la construcción y extensión de estas experiencias, ampliando el horizonte de lo posible hacia una transformación ecosocialista y poniendo en el centro la lucha de clases, es una tarea fundamental frente al auge reaccionario que recorre el mundo.
En Euskal Herria nos sumamos
Desde Antikapitalistak Euskal Herria compartimos la necesidad de que la convocatoria electoral no interrumpa el ciclo de movilización abierto en torno al derecho a la vivienda. Al contrario: creemos que es el momento de redoblar la presión en la calle y extender esta lucha al conjunto de la sociedad.
La propuesta de avanzar hacia una huelga general antes de las elecciones abre una oportunidad importante. En Euskal Herria debemos trabajar para que esa movilización tenga una expresión propia, amplia y unitaria, construida desde nuestra realidad sindical y social.
La diversidad de tradiciones y culturas sindicales existente en Euskal Herria no debe ser un obstáculo, sino un punto de partida para construir una respuesta común. Una lucha de esta dimensión necesita sumar fuerzas, generar espacios de encuentro y buscar la máxima unidad posible. La vivienda atraviesa hoy de lleno las condiciones de vida de la clase trabajadora y exige una respuesta a la altura.
Por eso apostamos por impulsar espacios de encuentro entre el sindicalismo de clase, el movimiento por la vivienda y los movimientos sociales de Euskal Herria, con un objetivo claro: construir una Huelga General lo más unitaria y potente posible también aquí.
Por el derecho a una vivienda digna.Borroka da bide bakarra!!